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20 junio, 2024

Obesidad adolescente: el 40% de los chicos tiene exceso de peso, pero uno de cada cuatro no lo reconoce

Uno de cada cuatro adolescentes con obesidad no reconoce que la tiene y uno de cada tres padres tampoco lo identifica. Los datos surgen de un estudio internacional, que incluyó a más de 5.000 chicos y cuidadores de 10 países. Esta enfermedad está asociada a 60 condiciones de salud potencialmente severas, según un informe de Obesity Medicine Association, por lo que tener conciencia sobre la necesidad de iniciar un tratamiento es el primer paso para mejorar la calidad de vida y cuidar la salud. ¿Qué rol ocupa la familia y cómo recomiendan acompañar al adolescente?

La investigación Action Teens mostró que el 80% de los adolescentes que habían consultado con un profesional de salud ya presentaban al menos una comorbilidad. “Es muy complejo abordar cualquier enfermedad crónica como lo es la obesidad si la persona afectada no la reconoce o no recibe en su casa el acompañamiento necesario para iniciar la búsqueda de un tratamiento”, sostiene Miriam Tonietti, médica pediatra y presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN).

Y agrega: “Es muy importante que puedan conocer que hay equipos de profesionales con experiencia en el abordaje integral de la obesidad”.

Sobre los resultados, Tonietti señala que revelan que “los adolescentes quieren mejorar su estado de salud y perder peso. Sin embargo, uno de cada tres no siente que sea un tema que puedan hablar con sus padres y muchos acuden a las redes sociales para buscar orientación”.

En nuestro país, el 40% de los chicos y adolescentes, de entre 5 y 17 años, están excedidos de peso, según la segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2). De este informe se desprende que el 20,7% de los niños, las niñas y adolescentes de toda la Argentina presentan sobrepeso, y que otro 20,4% tiene obesidad.

La obesidad está asociada a 60 condiciones de salud potencialmente severas. Foto Shutterstock

Del trabajo internacional también surge que dos de cada tres creen que perder peso es su responsabilidad y muchos de sus padres o cuidadores no encuentran la mejor forma de acompañarlos.

Para Ángela Nakab, médica especialista en adolescentes y miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), “los adolescentes sí perciben que están aumentando de peso pero muchas veces hay mecanismos inconscientes de negación o resignación”.

“En algunas ocasiones no lo ven como algo modificable cuando, en realidad, hay mucho por hacer. Aunque hoy se sabe que, más allá de la voluntad, tiene que existir apoyo externo”, confirma Nakab.

Se refiere al acompañamiento de un pediatra, al que durante la pubertad se debe visitar entre 2 y 3 veces al año por diferentes temas (no solo frente a casos de sobrepeso u obesidad) y también a la contención familiar.

El seguimiento médico del adolescente es fundamental, en parte porque la pubertad es uno de los “períodos críticos” de la vida en relación a este tema.

“Es una etapa con mucho cambio hormonal que, sumado a hábitos no adecuados, puede derivar en aumento de peso”, sostiene la pediatra, que afirma que la obesidad es multifactorial. “Tiene que ver con la genética, con cuestiones ambientales y de contexto. También hay estímulos vinculados a los medios de comunicación y la propaganda”, comparte.

Es fundamental el seguimiento médico del adolescente. Foto Shutterstock

El sostén familiar

Pero el inicio de un tratamiento sin sus seres queridos como sostén, tampoco suele ser suficiente. “El éxito de la recuperación es familiar. Independientemente de la formación de cada familia. La madre, padre, hermano u otro cuidador debe estar presente”, asegura.

Y dice que la familia tiene que apoyar pero “respetando la intimidad del adolescente”. Además, resalta que es contraproducente “hablar todo el tiempo de comida”.

Educar con el ejemplo es otra de las recomendaciones aplicable, en este caso, a las buenas conductas de salud. “Lo ideal sería que ofrezcan lo mejor que la familia tenga a su alcance en cuanto a la alimentación y que todos los miembros coman similar. Es decir, no hacer un plato diferente para el adolescente”, sugiere Nakab.

“Es importante, además, que no hablen del cuerpo del otro. No hay que encararlo desde lo estético ni hacer comparaciones, hay que tratarlo como lo que es: un tema de salud y el mensaje tiene que apuntar al cuidado”, aporta Nakab.

Los adolescentes con obesidad necesitan el apoyo familiar Foto Shutterstock

Y advierte que no hay que olvidarse que la palabra familiar es intensa para el adolescente. “Por más que esté en un momento de rebeldía, lo que le dicen sus padres, hermanos u otros afectos le significa mucho”, suma.

Para Jorge Catelli, especialista en psicología educacional y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), luego de la señal de alerta, que la suele activar el pediatra, hay que tener una charla familiar de toma de consciencia. “Es fundamental poner el foco en que se trata de un tema de salud y desplazarlo de la idea de lo estético”, coincide Catelli.

“Hay que evitar plantearlo desde la preocupación porque puede ser vivida por el adolescente como una acusación. Es mejor ocuparse y desde el cuidado. Hay que prestar atención no solo a su salud sino también a no lastimar su autoestima”, suma.

Al mismo tiempo, no se debe hablar desde el sometimiento de un ideal, ni desde la burla o el desprecio, destaca el especialista de APA: “Estos son modos de estigmatización y de violencia”.

Y explica que “tener buenas intenciones no es suficiente”. “Un padre puede tener razón y equivocarse. Es clave estar atentos a la forma de encarar la conversación”, cierra.

Los adolescentes con obesidad no reconocen que la tienen. Foto Shutterstock

Detalles del estudio

Action Teens es un estudio internacional realizado para identificar percepciones, actitudes, comportamientos y posibles obstáculos para un tratamiento efectivo de la obesidad.

Fue impulsado por el laboratorio Novo Nordisk y acaba de presentarse en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO) en Maastricht, Países Bajos.

Participaron 5.275 adolescentes de entre 12 y 17 años que viven con obesidad, 5.389 cuidadores de adolescentes con obesidad y 2.323 profesionales de la salud de Australia, Colombia, Italia, México, Arabia Saudita, Corea del Sur, España, Taiwán, Turquía y Reino Unido.

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