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20 junio, 2024

La nueva vida de Aíto de la Rúa en el “reino funghi”, el mercado de hongos psicodélicos prohibido en el país

Una noticia en un programa de chimentos reflotó a Aíto de la Rúa en una nueva configuración de vida. Del hijo homónimo de Fernando de la Rúa se dijo que incursionaba en Palermo en el mercado de las trufas y los hongos psicodélicos con fines terapéuticos. El punto fue que esa actividad está prohibida en Argentina y el menor de los descendientes del fallecido expresidente salió a rectificar esa información: su negocio en el “reino funghi” se desarrolla en Ámsterdam, en los Países Bajos, donde reside, en plan de una nueva vida.

Aíto De la Rúa fundó allí Spinoza, una compañía de investigación que trabaja sobre la psilocibina, sustancia psicoactiva presente en hongos y trufas alucinógenos, con el objeto de desarrollar terapias alternativas contra la ansiedad y otros trastornos de salud mental.

Atrás dejó su vínculo con la música como stage manager de su ex cuñada Shakira, con quien trabajara incluso tiempo después de la ruptura de la colombiana con Antonito de la Rúa.

Mucho más atrás, quedó la gestión política de formato sushi, en su juventud, bajo el ala de su hermano que forjara aquella corriente que rodeó al padre en su paso por la Casa Rosada, que integraban también Hernán Lombardi y Darío Lopérfido.

Aíto de la Rúa, el hijo de Fernando de la Rúa, tiene un emprendimiento con hongos alucinógenos en Amsterdam. Foto Facebook

Ahora, en plan científico-espiritual pero sin abandonar el pomposo inglés de organigrama, ocupa el cargo de Chief Transformation, Founder y Mentor en la empresa neerlandesa, que explora el uso de hongos para mejorar la salud mental.

“Tenemos una compañía donde investigamos los beneficios que tiene esto para la salud, es un tema totalmente terapéutico y está encarado con mucha seriedad, no solo por el Estado holandés sino por universidades importantes del mundo”, remarcó Aíto, en diálogo con Radio 10, al tiempo que se despegó del emprendimiento en Palermo. “Ese es un lugar de amigos, pero no estamos nosotros”, sostuvo. 

Explicó cómo llegó a la experimentación con psilocibina, “un tema que lo apasiona”, y apuntó contra las terapias convencionales para la salud mental.

Aíto de la Rúa en una vieja foto con su padre Fernando de la Rúa y su hermano Antonio de la Rúa.

Aíto se sintió inspirado en la investigación. “Veo que en el mundo hay mucha gente sufriendo de depresión y cuando me puse a averiguar, entendí que acá hay una posible solución a futuro y me dio mucha intriga”, señaló.

“Todo el tema de la salud mental está apalancado en los antidepresivos, en la industria farmacéutica y tiene una dependencia de los antidepresivos muy grande”, lamentó sobre la situación actual, al tiempo que dijo que “las medicinas naturales” son la “esperanza” de mucha gente.

“Lamentablemente, en la Argentina no está permitido trabajar con estas sustancias”, añadió, con pesar, el ex director del portal educativo oficial Educ.ar.

Aíto De la Rúa, voluntario de su propia medicina

Alejado de los mundos de la música y la política que supo transitar (una bofetada pública lo terminó de eyectar de ese ámbito, en mayo de 2002), el hijo de Fernando de la Rúa exploró en los últimos años su veta más libre y espiritual. “A seeker, a student, a peregrine with the intention to understand myself and share the experience“, se define en su perfil de Instagram (@aitolab). En criollo: “Un buscador, un estudiante, un peregrino que quiere entenderse a sí mismo y compartir la experiencia”.

El año pasado había regresado a las noticias cuando lo vincularon sentimentalmente con Dignity, la actriz otrora conocida como Calu Rivero. Pero es en aquella red social donde deja ver esporádicamente su vida y sus pasiones: música, navegación y reflexiones sobre su estilo de vida, en clave new age.

El posteo más reciente, del 21 de abril pasado, lo muestra de perfil luciendo un casco con sensores e ingresando a una cámara de resonancia magnética. “A mí juego me llamaron. Feliz de contribuir con el gran Enzo en este estudio científico sobre psilocibina y compasión con mi querida Spinoza. Fungi & Mind Evolution”, escribió en la publicación, con emojis de un hongo, un cerebro y una cara sonriente.

Aíto de la Rúa, conectado con los beduinos en un viaje por Marruecos. Foto Instagram

Enzo es Enzo Tagliazucchi, director del Laboratorio de Conciencia, Cultura y Complejidad en la Universidad de Buenos Aires que lidera estudios para “comprender la relación que existe entre el cerebro humano, la conciencia, las sociedades y las culturas. Casi Nada“, como se definió para una convocatoria TEDxRíodelaPlata.

Esa incursión refleja el interés y compromiso de Aíto en la exploración de terapias alternativas y en la búsqueda de “Experiencias psicodélicas transformacionales”. Con ese término se define Spinoza, la compañía que fundó junto al neerlandés Maarten van Huijstee.

En su página web, la empresa ofrece su manifiesto. Entre un sonido ambiental inmersivo y una locutora que susurra el discurso de la firma, Spinoza muestra cuál es su propuesta innovadora. “Ofrecemos  experiencias psicodélicas seguras para la transformación de la consciencia. Aprendé cómo cambiar tu mente y conectate con tu cuerpo”, reza la invitación.

“Creemos que los hongos y la flora psicodélicos pueden tener el efecto beneficioso de desmantelar el dogma de cómo creemos que se supone que debe comportarse la realidad”, continúa el manifiesto, que culmina con una cita del filósofo en el que se inspira el emprendimiento: “Dios es naturaleza. Deus sive Natura“.

Esa expresión latina fue acuñada por el judeo-holandés Baruch Spinoza, que con su obra puso patas para arriba a la filosofía del siglo XVI. Provenía de una familia sefaradí, pero sus publicaciones reformularon la idea de dios, desafiaron a la ortodoxia religiosa y provocaron su expulsión de la comunidad judía.

Aíto de la Rúa, en Amsterdam, delante de una estatua de Baruch Spinoza, el filósofo que inspiró su novedoso emprendimiento. Foto Instagram

Deus sive Natura” (en rigor, “Dios o Naturaleza”) resume el núcleo de su pensamiento: que en la realidad existe una única sustancia (no hay división entre cuerpo y espíritu), que es tanto Dios como la Naturaleza. Aunque racionalista, su aporte también chocaba con el reciente ideario cartesiano.

Fue el ex presidente Fernando De la Rúa, durante una charla mística, quien introdujo a su hijo homónimo en la compleja obra de este filósofo. “Me dijiste un día sentados al atardecer mientras hablábamos de Dios que leyese a Spinoza. Te pregunté quién era y respondiste: ‘Einstein creía en el Dios de Spinoza'”, recordó en en un posteo de julio pasado, posando delante de una estatua del pensador neerlandés.

Ese día, cuando se cumplía el segundo aniversario de la muerte del expresidente, fue fundacional.

“Tu consejo me llevó a investigar su idea de Dios en la Naturaleza y sincrónicamente hoy”, siguió Aíto, “es también el día en que doy inicio a una nueva idea inspirada en aquella tarde de filosofía que abrió puertas a una nueva percepción. Gracias, father“.

DS

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