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Argentina
12 junio, 2024

En cuentagotas, los más de 200 varados en el Aeropuerto de Ezeiza comienzan a volar rumbo a Venezuela

Tras más de 48 horas, algunos de los 200 varados en Ezeiza que debieron haber partido rumbo a Venezuela el miércoles por la noche, comenzaron este viernes a abordar aviones de Boliviana de Aviación rumbo a Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, para luego llegar, por fin, a Caracas.

Según reporta el sitio de Aeropuertos Argentina 2000, el vuelo OB709 de dicha aerolínea partió este viernes rumbo a la ciudad boliviana a las 15:54, al igual que otro, con mismo destino, el jueves.

La diferencia entre ambos vuelos es que en el de este viernes subieron cerca de 20 de los varados por el avión que nunca llegó a Buenos Aires por supuesta indicación del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en el marco de la investigación de la aeronave con tripulantes de aquel país y de Irán.

Jess, una pasajera argentina que vivió el “calvario” de la desinformación y la suspensión del vuelo, le contó a Clarín que “están llevando gente de a poco”.

“Eso nos están diciendo”, agregó, y también comentó que “el domingo o lunes transportan gente”, cuando esté cerca de cumplirse una semana de haberse iniciado el episodio.

La viajante contó también que citan a “2 o 3 por hotel” y a personas que fueron para su casa en medio de la caótica suspensión de los vuelos.

El agravante de la situación se dio a partir de las 11 de la mañana del viernes, cuando quienes fueron reubicados en diferentes hoteles debieron abandonar las habitaciones y quedar aún más a la deriva, ya que las empresas a cargo del vuelo en cuestión, tenían reservas hasta ese momento.

Conviasa le delegó la gestión de los alojamientos y traslados a la empresa FlySeg, que a su vez ordenó a la agencia de viajes Zimbali la reserva de los hoteles.

Los pasajeros varados fueron alojados en los hoteles Impala, Broadway y Ayacucho; y comían en el restaurante Revire de la avenida Corrientes.

El miércoles, Jess le había confiado a Clarín: “En mi caso, no tengo un mango ni para volver a mi casa porque pedí prestado para tomar el avión. Nadie tiene una respuesta”.

Lentamente, la situación parece encausarse luego de largas horas de protestas e indignación.

José Quevedo, de 82 años, está “molesto por el retardo, porque nunca nos había pasado algo así”. “Esto es un sacrificio demasiado fuerte”, dice, y detalla que es diabético e hipertenso.

“Desde las 3 de la tarde estamos acá. Iba a salir a las 9, después a las 10, y a las 12 de la noche no nos ubicaron ni siquiera en los hoteles”, se lamenta.

“Hace tres años que estoy aquí con mi hija”, cuenta. “Estábamos de paseo”, dice. Pero ya no.

DB

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