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20 junio, 2024

Alerta del Gobierno por una intoxicación récord en casas y oficinas: cómo saber si hay un riesgo real

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El frío histórico de mayo, con una anomalía a nivel nacional de 2,6 grados por debajo del promedio, no fue gratuito. Cuánto más frío hace, más gente busca calefaccionarse y, en consecuencia, sube la probabilidad de que una mayor cantidad de artefactos que se utilizan en los hogares o ámbitos laborales no estén en las condiciones adecuadas.

Eso quedó reflejado en un informe oficial, que da cuenta de que en lo que va del año hubo un 63 por ciento más de intoxicaciones registradas que en el mismo periodo de 2023. En rigor, la cifra de casos supera toda la serie desde 2019 hasta el presente, según surge del relevamiento que acaba de ser difundido.

Desde comienzos de 2024 y hasta la última semana de mayo incluida, hubo en el país 465 casos de intoxicaciones por monóxido de carbono. Esto es, en promedio, tres por día, aunque se descuenta que la mayor incidencia se produjo desde que el clima frío comenzó a intensificarse.

Para esta misma altura del año, en 2023 había habido 284 intoxicaciones. En 2022, 324; en 2021, 146; en 2020, 92; y en 2019 (último invierno antes de la pandemia), 251. La serie parece indicar -en condiciones normales- un promedio de entre 200 y 300 casos anuales, cifra que empezó a subir el año pasado y explotó en el presente.

La llegada del frío es clave porque del total de casos registrados, 234 (el 32,5 por ciento) corresponden al uso de estufas a gas. La causa que le sigue son los incendios, que con 147 intoxicaciones acapara el 20,4 por ciento. Y a continuación aparecen los episodios producto de escapes en cocinas, anafes y hornos, con el 14 por ciento.

Las estufas a gas deben ser revisadas por expertos para chequear que estén en buen estado. Foto: ShutterstockLas estufas a gas deben ser revisadas por expertos para chequear que estén en buen estado. Foto: ShutterstockEl informe del Gobierno, publicado por el Ministerio de Salud en el Boletín Epidemiológico Nacional de la semana 22, explica que “el monóxido de carbono es un gas inodoro, incoloro, insípido, no irritante, que se produce a partir de la combustión incompleta de gas natural u otros productos que contengan carbono”.

Agrega que “estas características hacen que no sea percibido por los sentidos y que la persona expuesta no presente ninguna reacción de defensa, facilitando el proceso de intoxicación por inhalación”. En cuanto a la morbilidad, dice que “presenta un problema significativo, con secuelas cognitivas luego de una intoxicación aguda grave”.

El relevamiento oficial se conoce de cara a un invierno que el Servicio Meteorológico Nacional ya pronosticó como más frío de lo normal para este año, a pesar de que por estos días, y todavía en las postrimerías del otoño, gran parte del país esté viviendo un clima primaveral o de verano.

¿Cómo saber si hay riesgo de intoxicación?

El trabajo oficial advierte: “Para prevenir las intoxicaciones por monóxido de carbono debemos pensar que todos podemos estar expuestos en el hogar, en el trabajo, en la escuela, en un sitio de recreación, en cualquier lugar cerrado que tenga una fuente de combustible quemándose”.

Si se trata de una instalación de gas -explica- “hay que garantizar su correcto funcionamiento, así como el de cada artefacto y sus conductos de ventilación. Seguir cuidadosamente las instrucciones, uso y mantenimiento. Controlar e buen funcionamiento de calefones, termotanques, estufas a gas, salamandras, hogares a leña, calderas, cocinas, calentadores y faroles”, entre otras fuentes potenciales de emisión.

Hay, además, tres signos clave para tratar de determinar si el uso de un artefacto puede estar implicando un riesgo para la salud: “Que la llama de estufas y hornallas no sea de color azul (sino amarilla o anaranjada); presencia de manchas negras en el techo, tiznado en la pared y en el recorrido del caño de evacuación de gases”.

Esas huellas son la advertencia de que un conducto de gas no estaría colocado correctamente o que está tapado. Por ese motivo, la recomendación es “realizar verificaciones periódicas de las instalaciones con personal matriculado que pueda identificar y corregir los desperfectos de la fuente generadora de monóxido de carbono”.

Aun con esos controles, los consejos oficiales incluyen “ventilar toda la casa una vez al día, aunque haga frío, dejar siempre una puerta o ventana entreabierta tanto de día como de noche e instalar detectores de monóxido de carbono en el ambiente”, que según el tipo de tecnología y prestación oscilan entre los 13 mil y los 170 mil pesos.

Los síntomas más frecuentes de este tipo de intoxicación, según explicaron desde el Ministerio de Salud, son debilidad, cansancio, cefalea, irritabilidad, somnolencia, mareos, confusión, impotencia funcional de los miembros inferiores, nauseas, vómitos, dificultad respiratoria y visión borrosa, entre otros.

La disparada de intoxicaciones con monóxido de carbono no sólo se da en un escenario en el que el clima frío se adelantó, sino también en el que la crisis económica determina que los precios del servicio de electrodomésticos se vuelvan cada vez más difíciles de solventar. Un dato no menor que echa leña al fuego y pone en juego la salud de la población.

PS

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