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20 junio, 2024

Por qué nos sigue atrapando Drácula, el musical que hizo historia en Argentina

ESPECIAL CLARÍN

Comenzó con la audacia de Pepito Cibrián al ofrecerle una obra a Tito Lectoure. Pero el dueño del Luna Park redobló la apuesta y ayudó a convertirla en un fenómeno.

Textos: Penélope Canónico

Un viaje de amor, delirio, misterio y pasión que le gana al tiempo. La inmortalidad de Drácula, El Musical habita en la emoción escrita en sus letras. Con la poesía y la música de la dupla Pepe Cibrián-Ángel Mahler y la producción de Tito Lectoure, el 29 de agosto de 1991 se estrenó en el Luna Park, marcando el inicio de un antes y un después en la historia del teatro musical argentino.

La obra angelada se creó en 6 meses. El proceso empezó un 23 de febrero de 1991 con el sí de Tito y terminó con una fastuosa puesta en escena, al estilo Broadway, que costó un millón de dólares (se recuperó en tan solo 10 días) y se vistió de luces robóticas (Varilite), una novedad en la Argentina.

200.000 espectadores en 40 funciones. Nadie faltó al debut, el mes anterior la publicidad invadió todos los programas de TV: desde el programa de Bernardo Neustadt hasta el de Xuxa. A lo largo de 11 temporadas oficiales, 6 giras nacionales y 4 internacionales, recibió más de tres millones y medio de espectadores. Se grabó en casete, en un cd, en un disco doble y llegó a Spotify.

Ángel Mahler dirigiendo y el fenómeno de las linternas, Luna Park 2022. Foto: Alejandro Palacios

El furor también generó miles de fanáticos de todas las generaciones, despertó vocaciones, impulsó la apertura de escuelas formativas e integrales en el país, disparó un boom del género en la cartelera porteña e inspiró a productores. Un revuelo de órdago.

A tres décadas de su gesta, sigue llenando salas y revolucionando cada rincón donde se presenta. 22 años después regresó al “ring del poder” que la vio nacer para iniciar su “Despedida” con un elenco de 50 artistas y una orquesta de 30 músicos. La vuelta incluye una gira nacional por diferentes provincias y una prometedora puesta de tres funciones en el Movistar Arena -con capacidad para 11 mil personas- para que el público pueda saborear el encanto con la misma fruición del estreno.

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Drácula, el video de los festejos de 2011 por los 20 años

La versión 2022 cuenta con su dúo protagónico original: Juan Rodó es Drácula y Cecilia Milone, Mina. Paola Krum (quien había personificado a Lucy) no pudo sumarse por compromisos previos. Del elenco original también están Laura Silva, que vuelve a encarnar a Nani; Pehuen Naranjo, Van Helsing; Carlos de Antonis, el Marinero Loco; Karina Levine, la Condesa; Marcelo Filardo, el Obispo; Alejandra Fontán, Luis Blanco y Pablo Di Felice, como una de las Mascotas.

Cecilia Miglione como Mina en el Castillo de Drácula, Luna Park 2022. Foto: Alejandro Palacios

La leyenda de la historia de terror convertida en un drama romántico y una partitura embriagadora empezó con una sonrisa.

“No lo creo Pepe, pero si un día te digo que sonrías es porque vas a llenar el Luna Park. Llamame todos los días”, le dijo a Cibrián el jefe de la boletería del Luna Park un jueves de 1991.

La profecía se cumplió al tercer día de su estreno. Entre las dos funciones del sábado se ocuparon 10.000 butacas y el éxito fue arrollador.

Sin embargo, el inicio de esta historia de valentía se gestó en un momento crítico: Cibrián acababa de perder todo tras el fracaso comercial de Las dulces niñas, un musical que había creado junto a su madre, Ana María Campoy. Luchador incansable, se contactó con el empresario Tito Lectoure, a quien no conocía, para que lo produjera.

“Pedirle a Tito una cita, conseguirla y no saber qué llevarle fue la locura más mágica que cometí en mi vida. Me atendió, porque me confundió con mi padre. Enseguida se dio cuenta de que no lo era, pero me citó al día siguiente porque le había dicho que tenía una propuesta para hacerle”, le confiesa Cibrián a Clarín.

Saludo final de izquierda a derecha; Juan Rodó, Pepe Cibrian, Cecilia Miglione y Ángel Mahler. Luna Park, 2022. Foto: Alejandro Palacios

“En mi cabeza creativa no tenía la menor idea de qué iba a darle. Asocié a Drácula pensando en El fantasma de la Ópera que los norteamericanos quisieron llevar al Luna Park. No había leído la novela de Bram Stoker ni me gustan los vampiros. Sólo sabía que chupaba sangre, pero del personaje me pegó una pasión por salir adelante. Sentí una historia de amor de 500 años”, recuerda.

Se presentó sin nada escrito y le propuso un Drácula romántico. No soñaba con el Luna Park, sino con un teatro de 300 localidades, pero Tito le ofreció 40 funciones de 5.000 personas cada una. Y ahí empezó la gran aventura. “Me sentía como si estuviera con Papá Noel. Lo que yo quisiera, él me lo daba; y todo fue mágico”, señala.

Lectoure se arriesgó a llevar algo nuevo a su reducto boxístico, donde los acontecimientos más relevantes de los últimos 70 años pueden contarse repasando los anales de esa mole encallada en la manzana comprendida por las Avenidas Corrientes y Madero y las calles Bouchard y Lavalle.

Las multitudes que poblaban las tribunas del estadio deportivo retornaron a principios de los ’90 como espectadores del musical en lo que terminó siendo el teatro más grande de Buenos Aires.

Tiempo después, Pepe le preguntó a Tito por qué le había dado tanto. “El desafío me dio la sensación de volver a boxear. Porque estoy acostumbrado a hacer campeones, consideré que podrías ser uno de ellos”, le respondió.

La fila de aspirantes se perdía en Huergo frente a los silos abandonados. Más de 1500 jóvenes con la mirada invicta de los que no se rinden buscaban auditar para cubrir los seis papeles principales, los personajes secundarios y los destinados a conformar el pueblo del elenco original. Pero Carlos López Cifani -quien diseñaría los elementos escenográficos de la puesta original y más tarde, sería el el escenógrafo de las versiones en los 20 y 30 aniversario- tenía un objetivo diferente.

-Buen día. ¿Tenés la ficha completa?, le preguntó un asistente

-No, tengo otra cosa. Decile a Pepe que lo espera su próximo escenógrafo, le respondió y le entregó una carpeta con algunos dibujos a mano que había hecho, unos meses antes, para un rodaje inglés.

“Lo que vino después fue una aventura que atravesó a todos los que habitamos su escenario. Pepe me pidió diseños mágicos. Me encerré en mi estudio para crear candelabros de venas azules, tronos alados y camas vampiras. Tito me llevó una mañana al estadio -ese espacio con la sombras de Perón, Maradona y el Papa- y me dijo: “Ahora hacete amigo de los fantasmas”. Y dejé que vinieran a mí”, le cuenta a Clarín.

“Todo el equipo era imparable, porque además del talento había mucha sed de triunfar. De hecho, de ese elenco surgieron figuras como Juan Rodó, Cecilia Milone, Paola Krum, Damián de Santo, Marcelo Trepat, Georgina Frere y tantas más”, rememora Ángel Mahler. En el caso de Milone, el exitoso musical marcó el comienzo de su labor artística, a Krum le dio mayor visibilidad, mientras que para Rodó significó un cambio decisivo en su carrera como cantante lírico.

Juan Rodó como Drácula y Josefina Scaglione como Lucy. Muerte de Lucy, puesta 2022, Luna Park.

27 de marzo de 1991. Cecilia Milone tomó su primera prueba con 22 años. “En una primera etapa nos seleccionaron para formar parte del elenco hasta que un día supimos que iba a estar integrado por 63 personas. Recién el 22 de abril (casi un mes después) supe que había conseguido ser Mina Murray. Recuerdo con mucha emoción esa noche. Algo de mí sabía que iban a dármelo, así que arranqué a llorar un rato antes de que repartieran los personajes”, evoca.

El proceso de audiciones fue largo. Los seleccionados para integrar el elenco atravesaron ocho pruebas de fuego, de cuatro a seis horas cada una. No había libro, letras ni música. Ángel componía y Pepe montaba. Hubo que hacer todo junto mientras se tomaban los castings y luego, a través del exhaustivo período de ensayos. Ese delirio marcó el vértigo de la obra. Fue una suerte de workshop durante el cual todo cambió más de una vez.

Personajes

“Recuerdo la impresión de un mundo desconocido en el que me atreví a todo. Lucy se lanzaba hacia un abismo y yo también lo hacía como persona, aunque no jugaba ese rol en mi vida personal. Su locura, erotismo, desenfreno y entrega eran parte de mí”

Paola Krum

Lucy (soprano)

“Drácula representa mi mejor versión como artista de teatro musical. Con él nací y crecí. Nunca hubiese imaginado una línea de evolución más ideal como el trayecto transitado con este personaje”.

Juan Rodó

Drácula (barítono)

“El 29 de agosto de 1991 nació Drácula en Luna Park, y yo nací como artista. Esa fecha late en mi alma con más fuerza que mi cumpleaños”

Cecilia Milone

Mina Murray (mezzosoprano)

“Escenas habladas, texto más canciones, que terminó musicalizado. La obra duraba media hora más. Se recortó y se quitaron muchas escenas que nunca se estrenaron, pero que en la versión de los 20 años Pepe decidió incluir algunas”, ejemplifica Kuttel.

“Aunque hablábamos mucho sobre el guión, la mayoría de la música surgió naturalmente. Los fabulosos personajes creados por Bram Stocker me causaron una inspiración única. De allí nació nuestra versión. Somos muy privilegiados por tener un Drácula en nuestras vidas”, enfatiza Mahler. En esta dirección, Cibrián acaudala un mar de improvisaciones: “Le golpeaba la espalda a Ángel y le pedía que tomara desde tal nota. Lo dejaba divagar. De golpe, sentía algo, él me entendía y hacía maravillas”.

Milone también reconstruye sus vivencias. “Después de ensayar, iba a la casa de Pepe y muchas veces estuve ahí cuando ocurría la creación. Un día, Ángel le entregó un casete con la música de Tus sueños dónde han ido, la canción solista de Mina del segundo acto. En aquel manuscrito con letra de Pepe también estuvo la mía. Me iba dictando correcciones y yo las anotaba sobre su texto, antes de que lo pasara a máquina. Recuerdo cómo mi emoción surgía al mismo tiempo que la canción”.

“La Mina Murray de Cibrián-Mahler nació con mi rostro y con mi voz. Mina está en mí, Mina soy yo. El 29 de agosto de 1991 nació Drácula en el Luna Park, y yo nací como artista. Esa fecha late en mi alma con más fuerza que mi cumpleaños”, describe.

Puesta Luna Park 2022, Cementerio. Foto: Alejandro Palacios

Paola Krum ingresó al mundo Drácula con tan sólo 19 años. Fue a las pruebas de casualidad: acompañó a un amigo y no tenía ninguna aspiración concreta. Un productor le dijo que se quedara y lo hizo por la necesidad de atreverse a jugar.

“Recuerdo la impresión de un mundo desconocido en el que me atreví a todo. Veía un contexto de cantantes que vocalizaban y hacían gorjeos con la voz para alcanzar agudos. Luego, pasó a ser un lugar de observación y de descubrimiento. Cuando me dijeron que era una de las protagonistas fue una sorpresa maravillosa y, al mismo tiempo, implicó asumir una gran responsabilidad: pasar de no contar nada a desafiar un Luna Park. Fue el comienzo de un entrenamiento vocal muy fuerte en el que tuve la suerte de contar con Juan Rodó, que me ayudó a sostener vocalmente toda una temporada y a superar mis temores”, revive.

“La Lucy que compuse tenía mucho de mí. Lucy se lanzaba hacia un abismo y yo también lo hacía como persona, aunque no jugaba ese rol en mi vida personal. Su locura, erotismo, desenfreno y entrega eran parte de mí. Los movimiento que siguen haciendo al día de hoy los personajes nacieron de lo que iba surgiendo en los ensayos”, define.

“Paola se presentó para bailar vestida con una suerte de overol de danza. Era como una Madonna renacentista que caminaba con un jardinero de algodón. Cecilia era

más formal, muy flaquita, alta y cantaba como los dioses. Enseguida me enamoré de ellas”, recuerda Cibrián.

Juan Rodó asistió a las audiciones un poco a contramano, porque su intención era ser cantante de ópera. Tenía 24 años, no conocía el género musical, pero la propuesta había despertado su atención.

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Juan Rodó canta tema de amor de Drácula

“Completé el formulario y a lo lejos divisé a Pepe, una imagen que me interesó. Después, en la primera prueba vocal él me localizó entre uno de los tantos grupos de a 100 que se iban renovando. Me tomó como modelo para que les enseñara a cantar a mis compañeros Soñar hasta enloquecer, la primera partitura del musical”, rememora.

Un dato curioso es que originalmente no sería Drácula, sólo iba a encarnarlo en las funciones vespertinas de los fines de semana. Fue elegido para personificar al enamoradizo Jonathan. Pero, un mes y medio antes del estreno, una situación crítica (falta de comunicación y empatía con el otro actor) y el destino lo catapultaron como el Príncipe de las Tinieblas desde el comienzo.

“Cuando me llamaron para ser Drácula sentí la felicidad del elenco. Fue como una segunda prueba. Estaba listo para la oportunidad y el momento en que se presentó. El desafío me entusiasmaba, porque tenía que componer al personaje”, señala. “Hizo un Drácula antológico y a medida que va pasando el tiempo tiene cada vez más peso”, recapitula Cibrián.

Entrevista a Juan Rodó en su casa. Foto: Andrés D´elia

Para Rodó, el peligro de la rutina no existe si uno trata de introducir variantes expresivas. “El placer de volver después de haber vivido otras experiencias, más la propia vida, llena de contenido a lo que uno hace”, asegura.

Las grandes oportunidades que tuvo en medio de cada temporada y el tránsito por otros personajes lo ayudaron a reencontrarse con Drácula de una manera distinta. Después de Los Miserables, aprendió declamación cantada, la sensación de estar haciendo prosa cantando, y su Conde empezó a implementarlo.

Drácula representa mi mejor versión como artista de teatro musical. Con él nací y crecí. Nunca hubiese imaginado una línea de evolución más ideal como el trayecto transitado con este personaje. Con los años, fui logrando mayor emoción, hondura y madurez interpretativa”, subraya.

Más de 3 millones

y medio
de espectadores

70 millones de dólares de recaudación total

11 temporadas oficiales

Cinco en el Luna Park -1991, 1992, 1994, 1997 y 2000-, dos en el teatro Ópera -2003 y 2007-, dos en el Astral -2011 y 2016-, una en el Roxy de Mar del Plata, en 1993, y otra en el teatro Del Lago de Villa Carlos Paz, en 1999.

200.000 espectadores en 40 funciones en 1991

Recorrieron 96 localidades en un año y medio

6 giras nacionales

1992, 1998, 2003, 2007, 2008 y 2011 y 4 internacionales Chile, Brasil, Uruguay, Paraguay. Además, en diciembre de 1994 se presentó en España, en el Palau de Sports de Barcelona con elenco español y bajo un acuerdo de coproducción con Argentina.

Participaron más de 500 artistas

Orquestas de entre 18 y 30 músicos

57 escenas entre el primer y el segundo acto. Hay al menos 50 cambios escenográficos a lo largo de la obra

¿Qué hay de Drácula en Juan? En Juan hay pasión, intensidad, sensibilidad, ternura y cierta osadía que tiene que tener el personaje para hacer todo lo que hace. “El corazón de Drácula es el que tengo yo, el romántico, que daría la vida por amor”, desliza.

¿Y en Mahler? “Reside lo que más me gusta de mí: composición, orquestación al mejor estilo ópera, virtuosismo, originalidad, cambios rítmicos y armónicos, oscuridad, tormentas interiores y exteriores”.

¿Y en Pepe? “La parte de niño, abandonado porque tuve una infancia muy solitaria. Se refleja en un acto heroico, cuando Drácula reivindica al amor por sobre todas las cosas”.

Directores

“Pedirle a Tito una cita, conseguirla y no saber qué llevarle fue la locura más mágica que cometí en mi vida”.

Pepe Cibrián

Autor y Director

“En Drácula reside lo que más me gusta de mí: composición, orquestación al mejor estilo Ópera, virtuosismo, originalidad, cambios rítmicos y armónicos, oscuridad, tormentas interiores y exteriores”

Ángel Mahler

Compositor y Director de orquesta

40 años de cariño corren por sus venas. Se conocieron en 1983, cuando Mahler tenía 22 años y Cibrián, 34. Ese año hicieron Calígula y a partir de ahí compartieron no sólo el trabajo sino también una profunda amistad. Una dupla creativa al estilo Rodgers y Hammerstein o Andrew Lloyd Webber y Tim Rice.

“Ángel trabajaba en una casa de pianos. Me lo recomendaron, le llevé un casete con la música grabada en guitarra y le pedí que me trajera el arreglo cuando pudiera, cuando quisiera. Y esa misma noche apareció con un arreglo tan genial que dije: ya está, es la persona. Hubo una empatía maravillosa”, recuerda Cibrian.

Pero fue con Drácula cuando el binomio Cibrián-Mahler se convirtió en una marca registrada del repertorio musical argentino. Varias razones explican el éxito que lo rodea cada vez que se repone: es una historia apasionante, de un amor imposible, bien contada y con sello argentino.

Soñaron con celebrar los 25 años del estreno de su exitosa criatura en el Colón, pero el evento no se llevó a cabo y el binomio Cibrián-Mahler se disolvió por cuestiones personales.

“Me causaba verdadera tristeza que los 30 años de Drácula pasaran inadvertidos, así que decidí hacer un homenaje desde mis redes. Subí varios videos cantando algunas de las canciones que más me gustan: no sólo las de mi personaje, también de Nani, de Lucy, y del propio Conde. El cierre lo hice a las 20:15 (horario de la función original). La idea era ir charlando con distintas personas que hubieran tenido que ver con el debut. La única nota que tenía pautada era la de Ángel que estaba pasando unos días en Estados Unidos, el resto lo iba improvisando.

Juan Rodó como Drácula, interpretando el tema de amor, Luna Park 2022. Foto: Alejandro Palacios

Tenía el teléfono puesto al revés porque la cámara tiene mejor definición, y Giuliano Bacchi los aceptaba o los invitaba, así que yo me iba sorprendiendo con cada llegada: despedía a uno, y recibía al otro. Pero en vez de despedir a Ángel recibí a Pepito con mucha naturalidad, Ángel educadisimo hizo lo propio, Pepe fue muy cordial e inició la charla, y cuando me quise acordar ya habían resuelto un encuentro para cuando Ángel volviera de su viaje”, el relato de Milone sobre la reconciliación que le dio vida a La Despedida.

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Así se ensaya Drácula

La idea de un trigésimo aniversario en el Luna Park nació en el imaginario de Mahler. “Para mí es la despedida, pero dependerá del público, que no se despide. De hecho, creí que sería el 10 de Abril de 2022 al finalizar las funciones en el Luna y sin embargo, seguimos llenando los lugares a los que vamos”,analiza.

Para Cibrián es cumplir un ciclo. “No quisiera ver otro Drácula que no tuviera el mismo delirio. Puede volver, pero soy grande y quiero dedicarme a cosas nuevas. Por ahora, prefiero quedarme con la gloria y dejarlo descansar”, reflexiona.

“La verdad es que me he despedido tantas veces de Drácula, que no termino de tomarme muy en serio que éste sea el final. Volver a Mina me resulta muy natural, quizás porque Mina siempre está ahí, dentro de mí”, atesora Milone.

Juan Rodó y Cecilia Miglione, Luna Park 2022. Foto: Alejandro Palacios

“Me había despedido un poco con la ruptura de Ángel y Pepito, que parecía irreconciliable, y con este reencuentro vibré de alegría. Estoy disfrutando del aquí y ahora pero, diría que esto no termina. Fantaseo con cumplir 50 años con Drácula. Tendría 74 y el personaje me lo permite, porque no tiene edad. Sería antológico”, se ilusiona Rodó.

Playlist

Drácula el musical

La madurez se yuxtapone con la nostalgia. “Vamos a hacer lo mismo que en el ’91”, fue la consigna para esta retorno-despedida con la intención de recuperar a uno de los hijos más mimados. “Todo es igual, aunque ahora es otro Luna Park porque ya no están Tito ni Ernestina”, lamenta Cibrián.

La versión es fiel a la original y cuenta una vez más con la reposición de la puesta en escena de Hernán Kuttel, quien en la gira nacional 1998/9 supo interpretar al Conde.”Se modificó el espejo por un ventanal y las escenas de la condesa, gitanos y del pueblo de Whitby se mejoraron coreográficamente”, marca. En la versión de La Despedida se replica aquel efecto icónico de la obra que la gente aplaude de pie apenas se inicia el espectáculo.

3 actores interpretaron a Drácula

Juan Rodo (1991-2016), Hernán Kuttel (gira nacional 1998/9), Diego Duarte Conde (gira nacional 2008).

8 actrices interpretaron a Mina

Cecilia Milone, Marisa Provenzano, Solange Vidal Freyre, Luz Yacianci, Magdalena Jerman, Candela Cibrián, Florencia Spinelli, Josefina Scaglione.

11 actrices interpretaron a Lucy

Paola Krum, Alejandra Radano, Karina K, Carolina Pampillo, Romina Groppo, Georgina Frere, Florencia Benítez, Georgina Reynaldi, Luna Pérez Lening, Penelope Bahl, Josefina Scaglione.

Cifani agrega que hubo un recambio estético de los telones: “Antes, se pintaban en gigantescas telas sobre el piso cuadriculando. Ahora, se imprimen digitalmente y se hacen en talleres de sublimación. Mis diseños son íconos, originales que se conservan desde hace tres décadas”.

Los elementos escenográficos se diseñaron y construyeron en el Luna Park en un taller con vista al público que Tito había acondicionado en la esquina de Corrientes y Bouchard. En esta versión, se incorporaron algunos que no estaban en la puesta original, como la escena de la condesa, que ahora es un dispositivo escénico nuevo.

Los andamios y escaleras son parte del ritmo vertiginoso con que se suceden las escenas. Movidas por los mismos actores, se convierten en castillos, un abismo, el puerto, una taberna, un burdel y un salón de baile. El momento en que matan al vampiro marca el gran efecto especial. “Nada está computarizado. Fue hecho a mano y dentro de ese sarcófago hay entre 6 y 7 personas trabajando para que todo suceda y se sincronice a la perfección”, especifica Kuttel.

Treinta músicos integran una orquesta clásica con el agregado de una base no convencional. Bajo, batería, piano, teclados, xilofón y glockenspiel le dan un sonido más actual. “La música no se circusncribe a ningún tiempo, es atemporal. Detrás de las canciones están las historias que inspiraron los personajes y algunas personales. Cada uno tiene su tema característico, debido a lo que produjeron en mi imaginación”, describe Mahler.

Escenografía

Diseñador Carlos Cifani.

Aparador Inglés espacio Mina / Lucy.

Boceto de estudio Trono Drácula.

Secreter inglés espacio Mina / Lucy.

Boceto de estudio escena Condesa.

Boceto Cartel Posada Transilvana.

Boceto Sarcófago.

Boceto de estudio cama Drácula.

Entre el devenir de tantas funciones por el país y el mundo se acumularon anécdotas de todo tipo. “Un día, mientras dirigía tan apasionadamente, mi batuta golpeó contra el atril y salió disparada para atrás. Ante mi desesperación, una señora del público, creo que en fila 7, se levantó y me la alcanzó. Todos nos reímos, pero fue algo que me produjo muchos nervios. Es como soltar el volante de un auto”, comenta Mahler. ¿Cuál es su cábala? Tirar una lata de gaseosa contra un portón para descargar los nervios previos al inicio de la obra.

Un actor que se olvida la letra antes de salir a escena o que se golpea y dice alguna palabrota con el micrófono encendido fueron momentos estresantes y anecdóticos. Kuttel recuerda la tensión del estreno en Chile: “Llevamos un telón de espejos que subía y bajaba corpóreo para dar mayor profundidad. Detrás, había especie de gran portón por el que ingresaba el sacófago del efecto final. Pero, el telón nunca subió”.

“En la primera gira que hicimos en Mar del Plata se nos cortó la luz en plena escena, en medio del castillo. Sólo quedaban los candelabros prendidos. Jonathan las sopló y nos metimos adentro. En otra oportunidad, me encontré con otra Mina en en el siguiente acto de una misma función”, rememora Rodó.

Elenco completo de la puesta 2022 de Drácula en el Luna Park. Foto: Alejandro Palacios

Hay un dato llamativo. La película de Francis Ford Coppola (1993) tiene varias coincidencias con la obra que no figuraban en el texto de Stoker. Principalmente, la historia de amor que cambia la visión del personaje.

“Éramos como una familia gitana. Teníamos nuestro propio dialecto. Tanto es así que todo fluyó sobre el escenario con quienes volvieron a estar durante las funciones del Luna Park, como si el tiempo no hubiera pasado”, marca Milone.

Y ya son familia. Mateo, el hijo de Rodó nació en pleno ensayo, el 24 de abril del 91. “Debutó de bebé en la posada y Chiara, mi otra hija, como transilvanita. Hoy, está en el elenco. Es la pitonisa del segundo acto”, cuenta.

Su mujer, Eluney Zalazar, también forma parte del elenco. Representa a Ninette. Damián, el hijo de Mahler, dirigió la orquesta en la función por los 20 años (2011). “Para mí los actores siguen siendo jóvenes. Son chicos jugando en el escenario. Juan se divierte con los saludos finales, me tapa con la capa y me muestra”, sintetiza Cibrián.

“Más allá de ser mi primer director, Pepito ha tenido que ver mucho con quién soy. Me incluyó en su vida desde el principio de conocernos, sentándome en la mesa familiar. La Biblia dice: honrarás a tu padre y a tu madre. Y eso hice. Mis padres me trajeron al mundo y Pepe me dio la vida; así que le correspondía a él llevarme al altar: mi reencuentro con la fe sucedió a partir de mi amor por Nito (Artaza)”, atesora Milone.

Vuelven y vuelven y traen a todos. La obra trasciende generaciones porque llegó al alma de las personas. La abuela lleva al nieto. Los padres se abrazan con sus hijos para compartir el mismo fervor. Cibrián menciona: “Al parirla y mostrarla al mundo ya no es nuestra. Drácula es de la gente. Muchos se acercan a las funciones para decirme, literalmente, cuánto les cambió la vida porque, por ejemplo, se curaron de una depresión o influyó en sus vocaciones actorales o en vidas anónimas”. Milone coincide: “Es tan brutal la pasión que despierta Drácula que, a veces, cuando me voy del teatro siento que en vez de salir de hacer función, salgo de dar misa”.

La Obertura (instrumental) del segundo acto, después del primer y único intervalo, es una fiesta, un espectáculo aparte que dura 2 minutos y 9 segundos. “Lo genera la pasión y emoción del público que enciende las linternas de sus celulares para acompañar con el cuerpo el compás de la música. Subimos al escenario para disfrutarlo detrás de bambalinas”, comenta Rodó.

El vals de la obertura también se transformó en una moda, un clásico que quinceañeras y novias piden en los salones. “Queremos a Juan Rodó de Drácula”, es otro hábito. “Desde el ’92 hasta hoy es furor. Me contratan para eventos porque quieren que baile el vals con la cumpleañera o novia y, muchas veces, que cante los tres temas principales: el Tema de amor de Drácula, Mi dulce Mina y Soñar hasta enloquecer”, ilustra Rodó.

La tormenta, Luna Park 2022. Foto: Alejandro Palacios

Hay una legión de fanáticos que siguen cada personaje y conocen al dedillo la integridad de la obra. Los Fans Club de Drácula acumulan seguidores en Facebook e Instagram. Configuran un espacio para compartir material inédito en audios y videos de todas las temporadas, debatir experiencias y vivencias sobre “Drácula, El Musical”.

@sientoenloquecer se creó como un homenaje. “Vi el musical de chico, cuando mi tía trabajaba en el Luna Park, y despertó en mí el amor por el arte”, le cuenta Christian, el administrador de la cuenta de IG a Clarín.

Elisa Bárbara Epstein Yemal confiesa haberlo visto más de 70 veces. En el 91/92 fundó un grupo de fans que nació entre más de 100 fanáticos de Drácula, quienes, al terminar la función, esperaraban a los actores para conocerlos, pedirles autógrafos y tomarse fotos.

“Éramos un grupo heterogéneo, pero unidos por la misma pasión. En esa época no existían las redes ni los celulares, todo era presencial. Nos reuníamos en alguna casa, escuchábamos el casete, después el cd y representábamos parte de la obra. Cada uno tenía su personaje y hasta nos hacíamos los trajes”, desempolva Silvina Taus, miembro del histórico grupo que hoy se mudó a Facebook (“Fans de Drácula, el musical de Cibrián&Mahler y de Juan Rodó”) y ya cuenta con 5,1 mil miembros.

¿Qué sentido tiene la inmortalidad si no estás a mi lado?”, frase célebre que conmueve al público hasta las lágrimas porque alude a alguien que deja el poder y se sacrifica para no destruir a su amor. “Con la escena del beso en el tema “Dúo Mina: Drácula” estallo en lágrimas cada vez que la veo. Me duele ese amor que no es. ¿Quién se atreve a desafiar este momento”, postea otra seguidora.

A 30 años de su nacimiento, la criatura de Cibrián-Mahler encanta, cautiva, seduce y fascina con el mismo misterio de siempre.

Una estela que no tendrá fin.

Publicaciones

Programa original del Luna Park, año 1991 /92.

Publicación de la puesta en el Palau de Sports, Barcelona Diciembre 1994 con elenco español, Drácula (Eles Alavedra) y Jonathan (Carles Alexandre) y coproducción con Argentina.

Afiche publicitario del musical en Barcelona, año 1994.

Angel Mahler con la coreógrafa española Cuca Pon, año 1994.

Créditos

  • TEXTOS: Penélope Canónico /
  • EDITOR: Walter Domínguez /
  • EDICIÓN DE FOTOGRAFÍA: Julieta Bidondo /
  • FOTOS: Alejandro Palacios, Andrés D’Elía, Emmanuel Fernández /
  • DISEÑO: Victoria Taglioretti /
  • DESARROLLO: Ariel Katena /
  • EDITOR DE CONTENIDOS ORIGINALES: Héctor Gambini, Diana Baccaro

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