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Argentina
23 junio, 2024

Martín Guzmán no quiere hablar de algo evidente: hay y habrá problemas con la deuda

El ministro de Economía Martín Guzmán prometió que “nunca dejará de pagar la deuda en pesos” y volvió así a  traer al presente el famoso y traumático reperfilamiento de letras en pesos que dispuso a fines de agosto de 2019 -tras el triunfo del Frente de Todos en las PASO- su antecesor en el cargo, Hernán Lacunza.

Los temores de que “algo puede llegar a pasar con la deuda en pesos” recrudecieron esta semana, y es en parte lo que explica el desplome de los bonos en pesos que ajustan por CER. El mercado entendió que el Gobierno está entrando en una suerte de encerrona para seguir tomando deuda que financie el desequilibrio fiscal, porque la inflación lo obliga a subir las tasas de interés y a acortar los plazos. Los precios marchan a un ritmo anual del 60% y subiendo. Y además está instalado que el gobierno que venga el 10 de diciembre de 2023 deberá hacer algo con esa deuda si no quiere una bomba inflacionaria producto de la mega emisión de pesos que debería realizar para saldar deudas.

Pero no se trata solo de la deuda en pesos. La deuda en dólares, aunque no está creciendo -la que crece es la deuda en pesos- va a ser un problema en 2024. Ese año hay que empezar a pagar la amortización -devolver el capital- de los bonos emitidos en el canje que se negoció con acreedores privados tenedores de títulos públicos en dólares.

La primera cuota de amortización del Bono AL 30, por ejemplo, está agendada nada menos que para el 9 de julio de 2024, Día de la Independencia.

Si no ocurre un milagro, lo más posible es que no haya dólares para pagar esa cuota. El mercado lo sabe. Sabe también que las reservas hoy ya están al límite. Y todo eso se refleja en los precios de los bonos del canje, que están hoy casi 50% debajo de los precios que exhibían el día que se entregaron a los bonistas que aceptaron la propuesta argentina. Por eso el riesgo país está otra vez arriba de los 2.000 puntos, es decir el doble de lo que estaba cuando se cerró el canje.

Los precios de los bonos muestran que el retorno anual para quien los compre a los precios actuales es cercano al 40%. Esa tasa hace que resulte inimaginable el rollover de la deuda, es decir que no se podrá colocar un nuevo bono el 9 de julio de 2024 para refinanciar el vencimiento que opera ese día.

De ahí que el mercado asume en un 99,99% que habrá una nueva reestructuración de la deuda en dólares que hoy está en poder de los acreedores privados.

El canje que Martín Guzmán vendió y sigue vendiendo como “el más éxitos de la historia” hoy es un fracaso rotundo. Lo sabe la oposición, lo sabe Guzmán, lo saben los inversores y lo sabe el Fondo Monetario. Esto explicaría por qué es tan laxo el FMI en el seguimiento del programa que firmó meses atrás con la Argentina. La tarea pesada quedará en manos del próximo Gobierno.

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