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16 junio, 2024

Los argentinos en Wimbledon: por qué es una realidad que no va de acuerdo al presente

Pasaron cuatro jornadas de Wimbledon, el torneo más importante del mundo, y no quedan argentinos en el cuadro masculino de single (ninguna mujer se metió entre las 128 participantes). Una realidad que no va de acuerdo al presente del tenis nacional en el circuito de la ATP en el que, por dar dos datos, seis compatriotas están en el top 100 del ranking y en la primera mitad del año nueve argentinos lograron 11 títulos challengers, dos más que los franceses, por ejemplo, segundos en esa lista.

Pero el punto es analizar por qué ninguno de los siete jugadores que ingresaron al main draw pudieron pasar siquiera a la tercera ronda.

Una razón podría ser la escasa preparación sobre césped que hizo la mayoría. Si se tiene en cuenta que después de Roland Garros hubo tres semanas en los que el circuito no salió de esa superficie, sólo Diego Schwartzman y Francisco Cerúndolo jugaron en dos de ellas (Londres y Eastbourne), Sebastián Báez, Tomás Etcheverry y Federico Delbonis lo hicieron en apenas una (Báez y Delbonis fueron a Mallorca y Etcheverry intentó pasar la clasificación de Eastbourne pero perdió en su debut) y Federico Coria y Facundo Bagnis aparecieron por el All England para pisar por primera vez en la temporada el pasto ya que ambos venían de disputar challengers en polvo de ladrillo.

También hay una razón -económica- que les cabe a la mayoría de esos nombres y con ese tema (el del bolsillo) nadie puede meterse. Porque, en definitiva, es el trabajo de cada uno. Bien lo dijo Coria luego de perder en sets corridos con el checo Vesely un día después de haber ganador el challenger de Milán en canchas lentas. “Me metí a los 28 años y tengo que ser estratégico para mantenerme en la elite. Tengo deudas y todo fue cuesta arriba; me gustaría tener 20 años y jugar tres semanas en césped, pero debo ser inteligente y saber elegir”, sostuvo el rosarino que dentro de dos semanas deberá defender los puntos de la final de Bastad y, por ahora, tendrá que jugar la clasificación en el polvo de ladrillo sueco.

Igualmente todavía no hay un convencimiento pleno de que en un pasto lento como el de Wimbledon también se pueden lograr buenos resultados. Es cierto que David Nalbandian fue un jugador de la elite, uno de los mejores del mundo en su momento. Pero siempre hay que recordar que el unquillense llegó a la final en el All England sin haber disputado jamás un torneo profesional en césped…

Es decir que el desafío sirve. Y que intentar jugar en Wimbledon con una mejor y más extensa preparación podría derivar en una experiencia diferente. Y en un resultado distinto. La mayoría de los ex tenistas argentinos hoy dicen que cambiarían su calendario si pudieran volver el tiempo atrás. Quizá haya que escucharlos un poco más a todos ellos.

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