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20 junio, 2024

Djokovic vs Kyrgios, una final de Wimbledon que nadie esperaba y que unirá dos mundos opuestos y dos presentes parecidos

Quienes leyeron mi columna en la previa de Wimbledon vieron que hacía mención que en general cada torneo de Grand Slam viene con sus sorpresas y con sus incertidumbres. Hablábamos de emociones, de expectativas, de desilusiones… De todo lo que normalmente se genera en un torneo de esta magnitud y hablábamos que este tradicional torneo no era la excepción.

Entrando ya el cuadro masculino en la recta final, encontramos mundos opuestos pero caminos recientes parecidos. Tanto Novak Djokovic como el sorprendente Nick Kyrgios presentan sus particularidades y también sus coincidencias. Por empezar, ninguno de los dos viene de tener un gran año.

Ya son sabidas las vicisitudes que atravesó el serbio este 2022. Wimbledon es, apenas, el séptimo torneo de una temporada accidentada, en la que llegó a dos finales -ganó en Roma y perdió en Belgrado-  y en la que no pasó de los cuartos de final en Roland Garros, donde cayó en cuatro sets con Rafael Nadal. Más allá de esas dificultades, cuando se habla de un Grand Slam y cuando Wimbledon es la parada, no había dudas de que Nole estaba en la lista de los firmes candidatos. Por eso no extraña que Djokovic vuelva a decir presente y vuelva a responder de la manera en que él y todo el mundo esperaba.

Prodducto de la las sorpresas propias de los torneos de Grand Slam, del otro lado de la red estará Kyrgios, que también ha tenido un año muy pobre y que, por sobre todas las cosas, no tuvo mayores competencias. Fíjense la particularidad: el australiano, para poner una fecha y que sea más representativa, hasta Roland Garros jugó tan solo cuatro torneos: el Abierto de Australia, Indian Wells, Miami y Houston.

A partir de allí, Kyrgios salteó prácticamente una buena porción del circuito profesional, pero lo curioso es que previo a Wimbledon jugó todo lo que se podía. Estuvo en Stuttgart -haciendo semis contra Andy Murray-, y fue a Halle -otras semis frente al polaco Hurkacz-. Luego, perdió temprano en Mallorca. No obstante, en esa derrota en segunda ronda parecía como que la mente estaba puesta en este gran torneo y en esa preparación.

De hecho, en ese sentido, los resultados obtenidos en Londres están bien fundamentados. Primero porque su esencia, sus características y sus deseos fluyen de una manera mucho más armoniosa sobre el césped. Y con Kyrgios hablar de armonía es hablar realmente un desafío. Pero en esa suerte de caos, el piso le permite, por lo menos a él, tener cierto control de eso que para el exterior parece inmanejable, con un juego impredecible, con un tenis explosivo, a veces sobrado y en otros casos errático.

Esa preparación para Wimbledon le permitió darse un gran gusto, sorprender y hasta me animaría a decir dejarles la preocupación a muchos que empezaron a pensar, más aún luego del retiro de Nadal en semifinales: “¡Mirá si Kyrgios gana Wimbledon!”.

¿Se lo merece? ¿Es bueno para el tenis?

Acá lo que importa es lo que pueda llegar a ocurrir en esa gran final. En los manejos de las presiones sabemos que Djokovic ya tiene un posgrado y que no tiene que dar más exámenes. De todas maneras, sabe que siempre tiene que estar a la altura de las circunstancias. Si algo le pasó al serbio es que ha tenido muy pocos malos domingos. En general, y sarcásticamente, muchas veces lo calificaba como un muy buen tenista dominguero porque los domingos es dificilísimo ganarle, casi imposible en muchas ocasiones.

Pero por otro lado será muy interesante descubrir cómo Kyrgios va a manejar estas cuestiones de las presiones. Porque una cosa es ir a una ronda menos trascendental y darles libertad a las emociones y hasta las locuras que ya nos tiene acostumbrados. Ahora, ¿cómo va a afrontar el verse que está a tan solo un partido de ganar un título de Grand Slam y nada más y nada menos que Wimbledon, la historia del tenis en la Catedral del Tenis? Ganar en All England es entrar en la historia profunda del tenis.

Hay otro dato. En el historial entre estos dos jugadores, las dos veces que se enfrentaron -en 2017-, los dos triunfos fueron para Kyrgios. Y en sets corridos. Es decir, Djokovic se fue con las manos vacías en sets. ¿Esto es una tendencia? ¿Marca algo? Bueno, marca que Kyrgios no se siente tan incómodo frente a Djokovic, aunque en este cruce todo es absolutamente diferente. Familiar para uno, inesperada para otro.

Pero, como decíamos muchas veces, la rebeldía de Kyrgios tiene su fundamento y ahora tendrá un debate muy fuerte. Los otros días afirmaba que para Kyrgios era a veces mayor motivación arruinar sueños que conseguir grandes títulos.

Pero ahora, que está a un solo paso de reinar en la Catedral, Kyrgios no querá cometer un pecado capital y quedarse con las manos vacías.

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